Detectando amenazas avanzadas antes de que se conviertan en incidentes
Autor: Erick Israel Aguilar Paau
Introducción
Para el analista certificado en CompTIA CySA+, el Threat Hunting ya no es un lujo reservado a organizaciones “de película”, sino una práctica necesaria en cualquier SOC que quiera dejar de trabajar sólo a punta de alertas reactivas.
En entornos híbridos —con servidores on-premises, servicios en nubes públicas, aplicaciones SaaS, dispositivos remotos y segmentaciones complejas— las herramientas, controles, y plataformas tradicionales (antivirus, firewall, incluso SIEM mal afinado) suelen llegar tarde o simplemente no ver lo que está pasando. Los adversarios actuales entienden muy bien cómo funcionan las defensas y diseñan sus campañas para reducir disparar reglas evidentes.
Mientras el SIEM, el EDR o el XDR se enfocan en lo que ya está definido como sospechoso, el Threat Hunter se enfoca en lo que “huele raro” aunque no dispare ninguna alerta:
- patrones débiles,
- comportamientos atípicos,
- relaciones que no deberían existir entre usuarios, hosts y aplicaciones.
Este artículo profundiza en los principios, metodología y práctica operativa del Threat Hunting alineado a CySA+ v3, aterrizado al día a día de un SOC que trabaja sobre entornos híbridos.
Principios del Threat Hunting según CySA+
Un proceso de threat hunting serio no consiste en “dar vueltas” por los dashboards a ver qué sale. Se apoya en cinco pilares claros.
1.1 Proactividad real (no esperar a la alerta)
El Threat Hunter no abre el turno viendo únicamente la cola de alertas abiertas. Su punto de partida es diferente:
- Se pregunta qué podría estar pasando que aún no vemos.
- Revisa cambios recientes en la infraestructura, nuevas exposiciones, campañas globales activas, nuevas técnicas documentadas para familias de malware conocidas.
- Genera trabajo propio, en lugar de sólo reaccionar a lo que el SIEM/XDR decide señalar.
En muchos SOC, esta mentalidad cuesta porque el equipo vive apagando incendios; por eso es clave reservar tiempo explícito para hunting, aunque sea en ventanas cortas pero constantes.
1.2 Hipótesis fundamentadas en TTPs
El hunting moderno se apoya en Tácticas, Técnicas y Procedimientos (TTPs) concretos, no en intuiciones vagas. Un ejemplo típico:
“Si un adversario obtuvo credenciales válidas (T1078), es razonable esperar intentos de persistencia mediante tareas programadas (T1053) o servicios sospechosos (T1543). Vamos a buscar exactamente eso en los endpoints clave.”
Cada hipótesis define:
- Táctica ATT&CK involucrada (por ejemplo: Persistencia, Movimiento Lateral, Exfiltración).
- Técnicas más probables.
- Superficies donde buscar evidencias (logs de sistema, eventos de seguridad, EDR, DNS, flow logs, etc.).
1.3 MITRE ATT&CK como mapa de navegación
MITRE ATT&CK proporciona un marco estructurado para la caza de amenazas, basado en tácticas, técnicas y procedimientos (TTPs) observados en adversarios reales, más que en una secuencia lineal de ataque. A diferencia de modelos tradicionales como la Kill Chain, ATT&CK no asume un progreso rígido por etapas, sino que permite analizar actividades adversarias desde múltiples puntos de entrada y en distintos momentos del ciclo de vida de una intrusión.
En el contexto del threat hunting, ATT&CK aporta orden y enfoque al proceso al:
- Estructurar las búsquedas en función de técnicas específicas, evitando actividades genéricas o no dirigidas. Cada hipótesis de caza se vincula a una técnica concreta del framework, con comportamientos observables y fuentes de telemetría claramente identificadas.
- Permitir una cobertura sistemática de comportamientos adversarios, independientemente de la fase en la que se encuentre el ataque. Esto resulta especialmente relevante frente a amenazas avanzadas que no siguen patrones lineales ni predecibles.
- Facilitar la trazabilidad y documentación del hunting, permitiendo registrar qué técnicas han sido validadas, detectadas o mitigadas dentro del entorno, y cuáles representan aún brechas de visibilidad o detección.
Adicionalmente, ATT&CK funciona como un lenguaje común entre equipos técnicos. Al mapear hallazgos de hunting a tácticas y técnicas estandarizadas, se mejora la comunicación entre analistas SOC, equipos de respuesta a incidentes, forense digital y arquitectos de seguridad, alineando la detección operativa con la mejora continua de controles y capacidades defensivas.
1.4 Enriquecimiento con inteligencia de amenazas (TI/TIP)
La inteligencia de amenazas (Threat Intelligence, TI) se define como el conjunto de información analizada, contextualizada y accionable sobre actores, campañas, técnicas, infraestructura y motivaciones adversarias, cuyo objetivo es apoyar la toma de decisiones de seguridad en los niveles estratégico, operacional y táctico. En el contexto del threat hunting, esta inteligencia actúa como un acelerador cognitivo, proporcionando contexto que orienta las hipótesis de búsqueda y reduce la probabilidad de falsos positivos o esfuerzos mal dirigidos.
Un proceso de hunting que carece de inteligencia contextual tiende a basarse en suposiciones genéricas o patrones incompletos, lo que limita su efectividad. Por esta razón, antes o durante las actividades de caza se integran múltiples fuentes de TI, tales como:
Indicadores de compromiso (IoCs) recientes, incluyendo hashes de archivos, dominios, direcciones IP, huellas criptográficas como JA3, user-agents anómalos y otros artefactos observables, utilizados para identificar actividad maliciosa conocida o reutilización de infraestructura adversaria.
Información sobre campañas activas, especialmente aquellas asociadas a un sector industrial, región geográfica o tipo de organización específica, permitiendo priorizar técnicas y vectores con mayor probabilidad de impacto.
Indicadores geopolíticos o de contexto de negocio, como tensiones regionales, eventos electorales, conflictos internacionales o cambios regulatorios, que históricamente han demostrado influir en el comportamiento y la selección de objetivos por parte de actores de amenaza.
Feeds internos de la organización, que incluyen incidentes previos, hallazgos de auditorías, resultados de ejercicios Red Team y lecciones aprendidas, aportando una visión histórica adaptada al entorno real de la organización.
Desde la perspectiva de un analista CySA+, el hunter no actúa por intuición ni “adivina” comportamientos adversarios. Su labor se fundamenta en la correlación de inteligencia actual y conocimiento histórico, permitiéndole formular hipótesis sólidas, priorizar búsquedas de alto valor y enfocar los recursos defensivos en amenazas relevantes y realistas para el entorno analizado.
1.5 Validación continua con telemetría real
Cada hipótesis debe aterrizarse a datos concretos:
- eventos de autenticación,
- árboles de procesos,
- tráfico de red,
- llamadas a API en la nube,
- actividad DNS,
- cambios en permisos o configuraciones.
Si la telemetría no respalda la hipótesis, se ajusta o se descarta, pero siempre se documenta el razonamiento y el resultado.
Indicadores iniciales para iniciar un hunting
Los mejores hunts suelen nacer de “ruidos” que, vistos con calma, no cuadran del todo. Algunos disparadores típicos en entornos híbridos:
- Autenticaciones exitosas en horarios o regiones anómalas
- Usuario interno que nunca sale del país y de repente se conecta desde otra región geográfica.
- Accesos a VPN o a aplicaciones SaaS fuera de las ventanas habituales.
- Beaconing hacia dominios recién creados o sin historial
- Consultas DNS periódicas cada N segundos.
- Dominios alfanuméricos poco legibles (posible DGA).
- Procesos con integridad dudosa o ubicaciones raras
- Ejecutables en %TEMP%, perfiles de usuario, carpetas “sospechosas” o con nombres que imitan binarios legítimos (svchostx.exe, chrome_update.exe, etc.).
- Movimiento lateral entre segmentos que no deberían hablarse
- Estaciones de trabajo contactando directamente bases de datos internas.
- Hosts de baja criticidad abriendo sesiones RDP contra servidores sensibles.
- Uso de PowerShell, WMIC o CMD con cadenas codificadas
- Parámetros en Base64 o scripts descargados desde internet en tiempo de ejecución.
- Ejecuciones encadenadas desde documentos ofimáticos o clientes de correo.
- Túneles DNS o tráfico encapsulado “sin motivo”
- Volúmenes atípicos de tráfico DNS con nombres de dominio demasiado largos.
- Comunicación persistente a dominios poco comunes desde un mismo host.
- Puertos no estándar para servicios conocidos
- RDP sobre 80/443, SSH sobre puertos altos, servicios administrativos expuestos fuera de la red habitual.
- Conexiones persistentes hacia ASNs poco confiables
- Tráfico saliente constante hacia proveedores de hosting low-cost o regiones sin relación con la operación normal.
Cada uno de estos puntos, por sí solo, puede ser ruido; juntos, usados como disparadores, son material perfecto para un hunt bien armado.
Ciclo de Threat Hunting
Un proceso de hunting maduro suele seguir siempre los mismos pasos, aunque se adapte a cada hipótesis.
3.1 Generación de hipótesis
Se formula una hipótesis clara, por ejemplo:
- “Un atacante que comprometió credenciales VPN está intentando movimiento lateral mediante RDP y PsExec desde esa cuenta.”
- “Existe persistencia basada en tareas programadas maliciosas en servidores críticos.”
La hipótesis define qué TTP buscar, en qué tipo de sistemas y qué evidencias serían esperables si fuera cierta.
3.2 Recolección de evidencia
El hunter arma su “canasta de datos” desde distintas fuentes:
- SIEM:
- Logs de autenticación, firewall, VPN, DNS, proxies, aplicaciones.
- XDR/EDR:
- Árboles de procesos, módulos cargados, conexiones de red por proceso, integridad de archivos.
- Infraestructura de red:
- NetFlow, VPC Flow Logs, sensores NDR, IDS/IPS.
- Cloud:
- Eventos IAM, llamadas a API sospechosas, cambios de configuración, accesos a recursos.
El objetivo es generar una vista lo más completa posible del comportamiento alrededor de la hipótesis.
3.3 Correlación y análisis
Con los datos en la mano, se buscan secuencias y patrones que respalden o contradigan la hipótesis:
- ¿El mismo usuario que se conectó desde un país raro después accedió a recursos internos no habituales?
- ¿El proceso que origina el beaconing fue lanzado por un documento ofimático, por un navegador o por un servicio de fondo?
- ¿Hay varios hosts repitiendo el mismo patrón, o sólo un caso aislado?
En esta fase es habitual usar consultas avanzadas en el SIEM/XDR, pivotar entre gráficos, vistas cronológicas y, si hace falta, exportar datos a herramientas adicionales para trabajar más cómodo.
3.4 Validación y decisión
Según lo encontrado:
- La hipótesis se confirma: hay evidencia suficiente de actividad maliciosa o altamente sospechosa.
- Se ajusta: se cambia el foco (por ejemplo, no es persistencia por servicios, sino por tareas programadas).
- Se descarta por falta de señales, pero se documenta para entender qué se miró y qué no.
Lo importante es que el resultado no se pierda: todo hunting bien hecho deja rastro útil para la siguiente iteración.
3.5 Acción
Si la hipótesis se confirma (o al menos se considera de alto riesgo):
- Aislar endpoints o servidores.
- Revocar credenciales o tokens.
- Bloquear dominios, IPs o URLs relacionados.
- Lanzar análisis forense focalizado.
- Elevar el incidente a CSIRT o a equipos especializados.
Aquí entra en juego la coordinación con otros roles: no todo termina en el hunter; debe saberse “entregar el caso” con claridad.
3.6 Retroalimentación y mejora continua
Cada hunt deja algo:
- Nuevas reglas en el SIEM o el XDR.
- Detecciones adicionales basadas en TTPs (no sólo IoCs).
- Automatizaciones en SOAR.
- Lecciones para afinar fuentes de logs, normalización o retención.
Con el tiempo, el catálogo de caza y de TTPs cubiertos se convierte en un activo clave del SOC.
Integración del Threat Hunting con XDR
En entornos híbridos, un hunt sin XDR es como investigar con linterna; con XDR, se prende la luz de la sala completa.
Un XDR bien aprovechado aporta:
- Cadena de procesos completa
- Ver fácilmente quién lanzó qué, desde dónde y qué descendencia tuvo ese proceso.
- Contexto de autenticaciones
- Relación entre identidades, hosts, orígenes geográficos y métodos de autenticación.
- Tráfico lateral y vertical
- Rutas inusuales entre segmentos de red, intentos de acceso repetidos a recursos críticos.
- UEBA integrado(cuando esta disponible)
- Desviaciones de comportamiento por usuario o dispositivo, útiles para hunts basados en “algo cambió en este perfil”.
- Relación con inteligencia externa
- Hashes, certificados, dominios y patrones comparados directamente contra feeds de amenazas.
Para CySA+, esto se traduce en entender que el XDR no sustituye al hunter; más bien le da un tablero mucho más rico sobre el cual jugar.
Rol del SOAR en el proceso de hunting
Mientras el XDR aporta visibilidad, el SOAR quita trabajo repetitivo y acelera las acciones. Algunos ejemplos de cómo SOAR apoya al Threat Hunting:
- Automatización de consultas rutinarias
- Consultar reputación de dominios, IPs, hashes en múltiples fuentes con un solo “botón”.
- Recolección masiva de artefactos
- Pedir a decenas de endpoints listas de procesos, servicios, tareas programadas o llaves de registro en segundo plano.
- Acciones de contención controladas
- Aislar un host, revocar tokens, deshabilitar una cuenta, pero documentando cada paso para auditoría.
- Generación de casos estructurados
- Crear tickets ITSM con toda la evidencia ya adjunta, cronologías y campos relevantes llenados de forma automática.
El objetivo es que el hunter invierta el tiempo en pensar, interpretar y decidir, no en repetir las mismas consultas o acciones manuales en veinte consolas diferentes.
Caso práctico de Threat Hunting en entorno híbrido
Hipótesis
“Existe un beaconing hacia un servidor de comando y control (C2) utilizando intervalos regulares de comunicación desde uno o más endpoints internos.”
Evidencia inicial
- Logs DNS: consultas recurrentes cada ~92 segundos hacia un dominio nunca antes visto en el entorno.
- Flow logs / NDR: tráfico saliente por puerto 443 hacia un ASN con mala reputación histórica. No está asociado a ningún servicio SaaS conocido.
Desarrollo del hunting
- Correlación en SIEM/XDR
- Se identifica qué hosts generan las consultas DNS y las conexiones salientes.
- Se observa que provienen de un mismo endpoint de usuario que, además, presenta actividad fuera de horario.
- Análisis en XDR
- Se localiza el proceso que origina el tráfico: exe en una carpeta de perfil de usuario, no en la ruta estándar del sistema.
- El árbol de procesos muestra que fue creado a partir de un documento recibido por correo.
- Automatización con SOAR
- El hash del ejecutable se envía a servicios de reputación: se clasifica como malicioso.
- Se dispara un playbook que:
- Aísla el endpoint de la red corporativa.
- Extrae el binario para análisis sandbox.
- Recopila logs recientes de ese host (Sysmon, eventos de seguridad, EDR).
- Análisis dinámico (sandbox)
- El ejecutable establece conexiones periódicas al dominio sospechoso.
- Intenta crear tareas de persistencia y enumera directorios de usuario.
- Se observa un intento de empaquetado y exfiltración de ciertos tipos de archivos.
- Acciones posteriores
- Se escala el incidente al equipo de respuesta para revisar si hay otros hosts con el mismo patrón.
- Se crean reglas nuevas en el SIEM y el XDR basadas en:
- dominio,
- hash,
- patrón de beaconing,
- nombre y ruta del proceso.
El resultado: se detecta una campaña que aún no había provocado un incidente visible (sin cifrado masivo, sin corte de servicios), pero que ya estaba en fase de posicionamiento dentro de la red.
Buenas prácticas de Threat Hunting en la operación diaria
Para que el hunting no se quede en “ejercicios aislados” y se convierta en parte de la cultura del SOC:
- Bloques de tiempo dedicados
- Reservar ventanas específicas de hunting, aunque sean pequeñas, y respetarlas.
- Catálogo de hunts y TTPs cubiertos
- Mantener un registro de hipótesis pasadas, resultados y nuevas ideas.
- Documentación clara y simple
- Qué se buscó, qué datos se usaron, qué se encontró, qué se cambió a partir de ello.
- Uso intensivo de MITRE ATT&CK
- Mapear cada hunt a tácticas y técnicas específicas, para entender cobertura y huecos.
- Trabajo en equipo
- Involucrar a operaciones, arquitectura, Red Team y forense. Los mejores hunts suelen surgir de la mezcla de miradas.
- Retroalimentar detecciones y playbooks
- Cada hunt exitoso debería traducirse en al menos una mejora concreta: nueva alerta, nueva regla, nuevo automatismo, nueva lección aprendida.
Conclusión
El Threat Hunting proactivo es una de las capacidades que más claramente diferencian a un SOC maduro de uno que sólo “apaga fuegos”. En entornos híbridos, donde conviven servidores on-premises, workloads en la nube, SaaS y usuarios remotos, la simple espera de alertas ya no es suficiente.
Para el analista CySA+ v3, adoptar una mentalidad de cazador significa:
- trabajar con hipótesis bien armadas,
- apoyarse en marcos como MITRE ATT&CK,
- combinar telemetría de XDR, SIEM y nube,
- usar SOAR para agilizar tareas y respuestas,
- y convertir cada investigación en una oportunidad de mejorar las defensas.
Hecho de forma constante y disciplinada, el Threat Hunting permite detectar adversarios en etapas tempranas, antes de que logren consolidar persistencia, moverse lateralmente o exfiltrar información crítica. En otras palabras, transforma al SOC de un centro reactivo de apagado de incidentes en una unidad capaz de anticiparse, aprender y endurecer la infraestructura con cada hallazgo.


